Mastodon Málaga y sus historias: vistas
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lunes, 15 de diciembre de 2025

Málaga, una provincia plagada de tesoros

 

La provincia de Málaga está plagada de auténticos tesoros, naturales, históricos o culturales, que merece la pena visitar. Además de los más conocidos, que gozan de un alto número de visitantes, hay muchos otros que combinan historia antigua, desde tiempos romanos o musulmanes, arquitectura, arte, naturaleza y tradición.


El Saltillo.


La provincia de Málaga ofrece tanta diversidad, ciudad, montaña, costa, pueblos rurales, que se adapta a muchos tipos de viaje, cultural, romántico, aventurero o de relax. Casi todos estos sitios tienen un encanto especial.

Entre ellos, destacar El Saltillo en Canillas de Aceituno, una pasarela colgante en la Sierra de Tejeda, a menudo llamado “el mini Caminito del Rey”, con vistas espectaculares y habitualmente con menos aglomeraciones de visitas; los restos arqueológicos romanos de Acinipo, en la Serranía de Ronda, con un teatro sorprendentemente bien conservado; o el Mirador del Cañón de las Buitreras, en Cortes de la Frontera, un desfiladero espectacular declarado Monumento Natural, ideal para practicar el senderismo.

 El Museo de la Miel en Colmenar es ideal para una experiencia rural y gastronómica. Se aprende sobre apicultura y se prueban las mieles locales; el Pico del Chamizo en Villanueva del Rosario, una llamativa montaña salvaje aconsejable para senderismo avanzado y con vistas panorámicas sobre toda la comarca de la Axarquía, sin olvidar la Cueva del Gato en Benaoján.

martes, 28 de junio de 2022

Matilde Rey, otra pionera de la fotografía

 

En este mismo blog ya se abordó la figura de de Sabina Muchart considerada como la primera mujer que abrió un estudio fotográfico en Málaga (1*), pero existen otras pioneras en Málaga en el terreno de la fotografía. Es el caso de Matilde Rey Muro.


Plaza de la Constitución.


Su padre, el gaditano José Rey Maresca, trabajaba en la capital malagueña como dorador, un oficio relacionado con pintores, grabadores y marqueteros, del que surgieron numerosos fotógrafos. De su matrimonio con Carolina Muro Muñoz nacieron tres hijos, Manuel, Matilde y Soledad. Manuel se inició en el mundo de la fotografía aunque se desconoce quien fue su maestro. Lo cierto es que en 1884 aparecen las primeras referencias como profesional, con un estudio en la calle Comedias.

El estudio se situó entre los más prestigiosos de la ciudad, y signo de la buena marcha del negocio, es que abre otro estudio en la Plaza de la Constitución. Prácticamente toda la producción aparece bajo la firma M. Rey de este fotógrafo, y así reza en las cartulinas, anuncios publicitaros e incluso en las listas de fotógrafos que ofrecen las guías, donde no aparece su nombre de pila.

La explicación que se la ha dado a este hecho es que, ante la imposibilidad física de Manuel de realizar personalmente todos los trabajos de los dos establecimientos, lo más probable es que su hermana Matilde compartiera el oficio con él. En el padrón del año 1897 Matilde figura con domicilio en la Plaza de la Constitución, en la misma dirección en la que se encontraba el estudio de M. Rey. En 1898 aparece viuda junto a su hijo José Blanco Rey de 17 años y de profesión fotógrafo.

Con independencia de que su hijo se inicie en el oficio, en la profesión de Matilde aparece la indicación SS (Sus labores), como era costumbre en la época. No parecía normal que una mujer pudiera tener otra ocupación, la misma circunstancia se repite para Sabina Muchart y Joaquina Mayor Baro (viuda de Lorichon), de las que no puede dudarse de su oficio fotográfico.

A comienzos del nuevo siglo la actividad se concentra en el local de la Plaza de la Constitución cerrando el de la calle Comedias. Entre 1920-1925 se trasladan a la calle Compañía. Las guías de la época elogian la calidad y belleza de la obra de M. Rey, destacando las colecciones de vistas de Málaga y Granada. Los trabajos realizados en el estudio eran de una gran variedad desde retratos de tipos populares en todos los procedimientos (albúminas, carbón, platinos, bromuros, esmaltes), vistas de la ciudad, iluminaciones al pastel, acuarela y óleo, reproducciones de retratos antiguos, a los que modificaban el peinado y la indumentaria para hacerlos más actuales, así como ampliaciones y toda clase de retratos. Permaneció abierto más de cuarenta años.

Fuente documental: Antonia Salvador Benítez (2009). Mujeres tras la cámara. Fotógrafas en la Andalucía del siglo XIX, en Homenaje a la profesora Isabel de Torres. Estudios de Documentación dedicados a su memoria. Universidad de Granada

(1*) Pioneras malagueñas. Ramón Triviño. Un libro que puede adquirir AQUÍ.