Mastodon Málaga y sus historias

viernes, 19 de diciembre de 2025

Los engaños de Martín Alguacil

 

Según la tradición local Martín Alguacil era un morisco de la Sierra de Bentomiz que vivía en Cómpeta en un momento de fuertes tensiones relacionadas con la rebelión morisca general y fue elegido como líder de los sublevados en la zona.


Sierra de Bentomiz.


 
La leyenda dice que en 1569 durante la rebelión morisca que sacudió parte del Reino de Granada y sus contornos Martín Alguacil animó a los moriscos de la sierra a levantarse contra las autoridades.
Alguacil reunió a los sublevados en la Plaza Central de Cómpeta, hoy Plaza Almijara, para incitarles a la lucha por la libertad. Una de las tácticas legendarias que se le atribuyen es un “engaño” para tratar de asustar a los pocos cristianos viejos que vivían en el pueblo, para lo hizo desfilar varias veces ante la torre de la iglesia a grupos armados, cambiando su ropa y armas cada vez, para dar la impresión de que eran muchos , lo que habría convencido a los cristianos de que la rebelión era abrumadora. Por su liderazgo y su discurso sobre libertad y defensa del pueblo, algunos lo recuerdan como “soberano de Bentomiz”.

 
¿Estamos hablando de una realidad histórica o leyenda popular? En las fuentes que transmiten la historia de la rebelión morisca se menciona su nombre como cabeza visible del levantamiento. Por ejemplo, en un documento histórico se relata: “Hasta aquí dijo Martín Alguacil; y loando todos su parecer … tomaron las armas …” Pero hay matices: las crónicas tienden a mezclarse con relatos populares, lo que dificulta distinguir con claridad lo que fue real de lo que puede ser folclore. Es probable que la versión actual de la historia —la de la astucia del desfile, los cambios de vestimenta, la defensa de la tierra— esté influenciada por tradiciones orales.


La figura de Martín Alguacil forma parte de los relatos legendarios del municipio y de su memoria colectiva como símbolo de resistencia morisca frente a la opresión. Málaga, un relato que ejemplifica, como muchas otras de la época, la complejidad social, religiosa y étnica de la Andalucía del siglo XVI, personas de origen morisco, sometidos a tensiones de poder y fe, que recurrieron tanto a la rebelión como a la astucia para intentar defender su modo de vida. La historia de Martín Alguacil sirve como espejo de esas tensiones históricas, además de ser parte del patrimonio inmaterial de un pueblo como Cómpeta.

jueves, 18 de diciembre de 2025

Salga el sol por Antequera

 

El frase “Salga el sol por Antequera” se usa para expresar que se va a hacer algo con determinación, aunque se ignore o acepte el posible resultado. Este dicho tan popular en España tiene un origen que no todos conocen. Su forma más completa es: «Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera (o «… y que sea lo que Dios quiera»).» Es decir: “voy adelante con esto, pase lo que pase”. Otra versión del dicho la sitúa en los últimos meses del asedio a Granada, cuando las tropas cristianas estaban alrededor de la ciudad. Desde allí, como Antequera está al oeste de Granada, sería imposible que el sol “saliera por Antequera”, lo que le da al dicho un tono irónico.


Panorámica desde Antequera.


Por otra parte, otra versión se refiere al hecho de que el infante Fernando de Aragón en 1410 dudaba sobre qué lugar atacar, si Antequera o Loja, y la frase le habría servido para decidir: “Salga el sol por Antequera y que sea lo que Dios quiera”. Otra hipótesis lo atribuye a El Zagal, rey nazarí, que al vislumbrar la derrota del reino de Granada, habría usado la frase en un discurso final para sus tropas como una especie de “vamos aunque sea lo imposible”.

En la cultura popular andaluza se emplea para manifestar una decisión firme: “Lo hago, salga el sol por Antequera” lo hago, pase lo que pase. Con el tiempo la versión corta (“Salga el sol por Antequera”) prevaleció; la segunda parte (“…y póngase por donde quiera”) es menos usada en el habla corriente, aunque aparece en estudios lingüísticos. El refrán ha trascendido la zona geográfica y se usa en España en general, aunque su mayor arraigo está en Andalucía.

martes, 16 de diciembre de 2025

Torre Lance de las Cañas

 

La Torre Lance de las Cañas, en Marbella, fue construida en la segunda mitad del siglo XVIII, es el resultado de la evolución de las torres vigías y del sistema defensivo costero del reinado de Carlos III. Su nombre deriva de un arroyo que discurre en las proximidades.


Torre Lance de las Cañas.


Se les da a estos fortines la denominación de "forma de pezuña" por ser su planta de medio círculo prolongado y con dos espolones oblicuos u hornabeques en el dorso. Su construcción es de mampostería. En las primeras construidas completan rápidamente la obra con algunos elementos exteriores de ladrillos, material que, en las edificadas posteriormente con menor urgencia, se sustituye por cantería labrada. Interiormente algunas bóvedas y muros están construidos también de ladrillos con llagas de tres. Los ingenieros del siglo XVIII dejarán su impronta en este modelo de construcción, favoreciendo el uso militar del mismo como bastión artillado en detrimento de la atalaya para otear el mar.

La fachada norte la forman dos espigones de 6,30 separados centralmente 2,93 oblicuos hacia el interior, en donde se cierra el contorno con muro de 2,63, el desplome o escarpa de los muros es de 85 centímetros. Con lo que se evitaba eficazmente la escalada.

Su disposición interna se compone de dos plantas y una azotea, la superficie de estas cámaras van incrementándose ascendentemente a la par que naturalmente disminuye el espesor de los muros exteriores.. El ingreso se hacia a través de una escala de cuerda, por un hueco a unos seis metros de altura. Siempre situado al lado oriental del espigón derecho, lo protegen dos saeteras, hacia el norte, que atraviesan un muro de 1,35 metros.

Junto al ingreso una salida de 2,85 x 0,97 metros cubierta con bóveda de cañón a 2,65 metros de altura, también con dos saeteras, serviría de estancia al vigilante, por un tramo de escalera de 2.40 y nueve peldaños se desciende a la sala principal. Esta estancia es amplia, iluminada por dos ventanales laterales; tiene el frente circular y se cubre con bóveda de ladrillo, en el testero norte se alinean magistralmente todos los servicios necesarios: escalera de dos tramos, alacena, chimenea para producir el humo de alarma, nicho y escalera de subida a la terraza.

lunes, 15 de diciembre de 2025

Málaga, una provincia plagada de tesoros

 

La provincia de Málaga está plagada de auténticos tesoros, naturales, históricos o culturales, que merece la pena visitar. Además de los más conocidos, que gozan de un alto número de visitantes, hay muchos otros que combinan historia antigua, desde tiempos romanos o musulmanes, arquitectura, arte, naturaleza y tradición.


El Saltillo.


La provincia de Málaga ofrece tanta diversidad, ciudad, montaña, costa, pueblos rurales, que se adapta a muchos tipos de viaje, cultural, romántico, aventurero o de relax. Casi todos estos sitios tienen un encanto especial.

Entre ellos, destacar El Saltillo en Canillas de Aceituno, una pasarela colgante en la Sierra de Tejeda, a menudo llamado “el mini Caminito del Rey”, con vistas espectaculares y habitualmente con menos aglomeraciones de visitas; los restos arqueológicos romanos de Acinipo, en la Serranía de Ronda, con un teatro sorprendentemente bien conservado; o el Mirador del Cañón de las Buitreras, en Cortes de la Frontera, un desfiladero espectacular declarado Monumento Natural, ideal para practicar el senderismo.

 El Museo de la Miel en Colmenar es ideal para una experiencia rural y gastronómica. Se aprende sobre apicultura y se prueban las mieles locales; el Pico del Chamizo en Villanueva del Rosario, una llamativa montaña salvaje aconsejable para senderismo avanzado y con vistas panorámicas sobre toda la comarca de la Axarquía, sin olvidar la Cueva del Gato en Benaoján.

viernes, 12 de diciembre de 2025

Orígenes de el nombre de El Palo

 

Hay varias conjeturas sobre el origen de la denominación de El Palo, la más difundida cuenta que alrededor de 1908 en la parada del tranvía de esta zona hubo un palo de madera bastante alto y visible, por el cual la gente identificaba la parada como "la del palo", término que empezó a difundirse para designar la zona. Etimológicamente se explica que se refiere al topónimo latino "palus" o pantano, pues el área se inundaba periódicamente.


Fuente de la Plaza Ciganda en El Palo.


Otros aseguran que la riada de 1907, que arrasó gran parte de esa población, salvó un gran palo o tronco que quedó justo en las Cuatro Esquinas, el centro del barrio. Otra tesis habla de un barco naufragado cuyo mástil asomaba cerca de la orilla del mar, el cual era usado por los pescadores como punto de referencia. Una última versión narra que el nombre aparece porque en todas las playas de esta barriada había palos anclados en la orilla para que las señoras pudiesen agarrarse al remojarse.

Sobre la historia de El Palo distintos autores afirman la existencia de restos pertenecientes a la cultura de los Adoradores del Sol en el norte de la barriada. Posteriormente se encontraron restos de poblados iberos del siglo XX antes de Cristo y de colonias fenicias del siglo XII antes de Cristo, así como indicios de actividad minera en el monte de San Antón.

En el siglo I de nuestra era, la zona pasó a ser ocupada por los romanos bajo el mando de Vivio Pacioco, desarrollándose la industria del salazón de anchoa y boquerón, así como el cultivo del vid y el olivo en el norte de El Palo. Desde el siglo VIII, la zona pasa a estar dominada por los árabes, de los cuales se han encontrado numerosos restos arqueológicos.

El 21 de marzo de 1483 se produce una batalla en el Arroyo Jaboneros entre tropas cristianas y musulmanas, sufriendo el ejército cristiano la pérdida de cientos de hombres y quedando 1500 prisioneros de los musulmanes, evitándose la toma de Málaga por los cristianos. El lugar de la batalla sigue siendo conocido como Cuesta de la Matanza. En 1487 los Reyes Católicos conquistan Vélez-Málaga y avanzan hacia Málaga por la costa, pero al llegar a la zona de El Palo y Pedregalejo la existencia de numerosas lagunas les obliga a desviarse hacia el interior para rodear Málaga. En 1488, aparece mención a la zona denominada Valle de las Viñas de Miraflores. Al producirse los Repartimentos, los Reyes Católicos entregarán el Monte de San Antón a dos ermitaños en 1496. También existen datos de la existencia de Alonso Ximenez, marqués de Palo.

En los siglos siguientes, la zona fue decayendo y despoblándose, censándose a finales del siglo XVII tan solo 35 habitantes en la zona del Valle de las Viñas y en la zona de Las Cuevas, dedicadas a la huerta y al trabajo en los lagares. En 1756 el San Antón pasa a ser propiedad de los padres del Oratorio de Neri. En el siglo XVIII, Carlos III ordenará la creación del Camino de Vélez, al norte de la actual carretera de Almería, lo cual facilitará la comunicación con las poblaciones del oriente malagueño y dará mayor seguridad al tránsito por esta zona frente a las constantes incursiones de piratas berberiscos.

Desde 1800, con la llegada de familias de Motril y Almería, así como de Totalán, Olías y Benagalbón a causa de la sequía, la población fue creciendo, pasando de 560 habitantes a principios del siglo XIX a más de 5000 en menos de cien años. En este siglo las lagunas costeras fueron desecadas para evitar las fiebres palúdicas habituales en la zona. En 1834, la población de Miraflores de El Palo, a través de su alcalde pedáneo Juan Cruzado, solicitó al Ayuntamiento de Málaga la independencia en un escrito donde expresaba su deseo de pasar a ser un pueblo más de la provincia de Málaga por extensión y población (1412 adultos censados). La petición popular fue llevada a consulta pero resultó denegada.

La actividad económica paleña en esos tiempos se basaba en la pesca, muy abundante, y en el cultivo de olivos, vides y almendros, así como de cultivos hortícolas y cría de cabras. Sin embargo, El Palo siguió siendo una zona deprimida, ya que las difíciles comunicaciones con Málaga y otros núcleos urbanos impedían un comercio estable y próspero. De hecho, la influencia de Málaga sobre El Palo fue prácticamente nula, hasta que en 1901 se prolongara la línea del tranvía y, en 1908, un tren de vía estrecha atravesara la barriada permitiendo el transporte de trabajadores y mercancías. En éstos momentos tiene especial importancia la fábrica de cemento de la Compañía Financiera y Minera, ubicada en la zona de La Araña y que actualmente sigue activa.

Durante la II República Española El Palo fue un barrio de fuerte influencia izquierdista por su base trabajadora y la actividad que en el mismo barrio ejerció el que fuera diputado comunista Cayetano Bolívar. En 1937, durante la guerra civil, fue uno de los escenarios del crimen de la carretera Málaga-Almería. También durante febrero de 1937 la aviación nazi sobrevoló este barrio arrojando bombas y fuego, dejando el Palo devastado.

jueves, 11 de diciembre de 2025

Palacio del Marqués de Valdeflores

 

El Palacio del Marqués de Valdeflores es un edificio histórico situado en el centro histórico, en el número 60 de la calle Carretería. Se trata de una edificación residencial levantada a mediados del siglo XVIII, con modificaciones del XIX, aunque construida originalmente adosado a la muralla. El interior está organizado alrededor de un patio de arquerías con columnas de mármol, que se conservan en tres de sus lados. Del exterior destaca la portada de mármol blanco de pilastras que soportan un balcón.


Palacio de Valdeflores,


Conserva una austera portada de mármol blanco compuesta por pilastras cajeadas que soportan un sencillo balcón; tras la reja del zaguán se encuentra un patio que ha conservado sus arquerías dieciochescas sobre columnas de mármol en tres de sus lados, y a la izquierda se abre la escalera con balaustrada de mármol blanco clásica. En las dependencias superiores se han conservado algunos techos originales, así como chimeneas y algunos espacios de interés.

Fue restaurado en 1987 y cumple desde entonces la función de Sede del Servicio Provincial de la Mujer y en concreto del Centro de Documentación del Servicio de Igualdad de la Diputación de Málaga.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

El pintor barroco Juan Niño de Guevara

 

Juan Niño de Guevara, fue un pintor barroco que nació probablemente en Madrid en 1632, aunque este dato no está confirmado. Su familia se trasladó a Málaga cuando él tenía unos dos años, tras ser nombrado su tío fray Antonio Enríquez de Porres obispo de la ciudad. Allí inició su formación artística alrededor de 1644 en el taller del pintor flamenco Miguel Manrique, discípulo de Rubens, con quien permaneció hasta la muerte del maestro en 1647.


Retrato de Antonio Enríquez de Porres.


Aunque Antonio Palomino de Castro, principal biógrafo de los artistas españoles del Siglo de Oro, afirma que estudió en Madrid con Alonso Cano, los documentos indican que Niño de Guevara residió en Málaga durante su juventud. Sin embargo, sí debió de entrar en contacto con Cano más tarde, probablemente en Granada entre 1651 y 1657, lo que explicaría la fuerte influencia del maestro granadino en su estilo.

Su vida está escasamente documentada, salvo por registros familiares, tuvo catorce hijos y algunos encargos. En 1698 redactó su testamento ya enfermo y sordo, falleciendo poco después en Málaga. Palomino lo consideró un pintor brillante, comparable a Murillo «salvo en la fortuna».

Artísticamente, Niño de Guevara fue uno de los seguidores más directos de Alonso Cano ya que adoptó su composición y dibujo, aunque con un colorido y una monumentalidad influenciados por Manrique. Se conservan en Málaga obras que muestran claramente esta doble influencia, como la Asunción y la Anunciación de la catedral. También imitó modelos de Cano en diversas representaciones de la Virgen. Entre sus trabajos más importantes destaca el ciclo pictórico del Hospital de San Julián, donde muestra una evolución hacia un barroco más dinámico sin perder el idealismo heredado de Cano. Muchas de sus obras se perdieron en los incendios de 1931 y 1936.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Barberos y cirujanos

 

Durante el XIX, el barbero-cirujano era una figura habitual de los barrios populares, donde se mezclaban oficios artesanos, obreros y marineros. En el centro de la ciudad había barberías más refinadas, que servían a la burguesía y a comerciantes extranjeros.


Hospital de las Atarazanas.


En muchas casas-barbería existía un sillón alto de madera junto a una palangana de loza; frascos con alcohol, navajas, sanguijuelas y tijeras y habitualmente un letrero pintado a mano: “Se sangra y se afeita”.

La barbería era también un centro social, lugar de reunión, confidencias, y rumor político. A menudo los barberos sabían leer, algo no tan común en la época y podían escribir cartas o leer el periódico a sus clientes.

En Málaga, el Ayuntamiento y la Junta de Sanidad comenzaron a exigir permisos y registro de practicantes. Una Real orden fechada en Madrid el 14 de diciembre de 1817 daba cuenta al Ayuntamiento de Málaga de que Fernando VII había atendido «la solicitud de la Junta Superior Gubernativa de Cirugía, relativa al establecimiento de un Colegio de enseñanza de aquella actividad en el hospital de las Atarazanas». Un centro, de efímera vida.

Pese a ello, durante toda la segunda mitad del siglo, los barberos siguieron practicando curas menores, sobre todo en barrios y pueblos donde no había médicos. En los padrones municipales se los mencionaba como, “barbero y sangrador”, “barbero-cirujano”, “practicante”, o simplemente “barbero”.

Aunque los nombres concretos varían según fuentes, hay registros de barberos en los padrones municipales de Málaga (1830–1875), conservados en el Archivo Municipal de Málaga, donde figuran barberos en los barrios de San Pablo, Perchel y Trinidad. En el Hospital Civil de Málaga, en sus primeros años, los “practicantes de cirugía” muchas veces procedían del gremio de barberos. Algunos de los nombres de los barberos más populares aparecen mencionados en crónicas costumbristas locales, como las de Narciso Díaz de Escovar.

Hacia finales del siglo XIX, los barberos-cirujanos fueron desapareciendo como tales, los practicantes y enfermeros asumieron las funciones sanitarias, mientras que los barberos se especializaron en peluquería y estética, mientras que las barberías sobrevivieron como centros sociales masculinos, pero ya sin el instrumental médico. El viejo cartel “Se sangra y se afeita” fue sustituyéndose por “Peluquería” o “Salón de afeite”.

Un extraordinario profesional en la Málaga de mediados del siglo XVIII fue el doctor Fernández Barea, fundador en 1757 de la Academia de Ciencias Naturales y Buenas Letras, precursora de la actual Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y de la Academia Malagueña de Ciencias. Este facultativo realizó una importante labor de difusión de la ciencia de su época, al menos hasta que fue destinado a Madrid como médico de Cámara de Carlos IV en 1793

viernes, 5 de diciembre de 2025

La fabricación de vidrio

 

Málaga, como ya señaló el historiador al-Maqqarī, fue uno de los principales centros de producción de vidrio en época califal y durante los reinos de taifas. En la etapa nazarí alcanzó gran fama en todo el Mediterráneo por sus lozas de lujo, decoradas con reflejos metálicos en azul y dorado.


Museo de el Vidrio en la actualidad.


al-Maqqarī (siglo XVII) recoge testimonios de cronistas andalusíes sobre la prosperidad artesanal de ciudades como Málaga, Almería y Murcia. En la Málaga islámica se trabajaban el vidrio soplado y las cerámicas vidriadas con técnicas de reflejo metálico, que después serían imitadas en Manises (Valencia) tras la conquista cristiana. Entre los siglos XIV y XV los talleres nazaríes de la ciudad, especialmente en la zona de El Perchel, producían azulejos y lozas de lujo destinadas a la corte granadina y al comercio mediterráneo (Génova, Pisa, Venecia).

Tras la conquista castellana (1487), muchos de esos artesanos musulmanes fueron deportados o emigraron, y la tradición local del vidrio y la loza decayó, aunque dejó huella en la toponimia y en la iconografía urbana. Aunque la tradición vidriera se mantuvo a lo largo del tiempo,

En 1847, el empresario Joaquín María Canales fundó en Málaga una fábrica de vidrio en la Huerta de Cappa, al sur de la actual calle Salitre, dentro de la zona de expansión industrial de la ciudad. La factoría se convirtió en uno de los talleres vidrieros más importantes de Andalucía en el siglo XIX. En ella se elaboraban objetos de vidrio y cristal soplado, tanto utilitarios como decorativos, siguiendo modelos europeos y empleando técnicas avanzadas para la época.

Su producción incluía botellas, copas, frascos, lámparas y vajillas, algunas de las cuales se conservan hoy en el Museo del Vidrio y Cristal de Málaga. La empresa reflejaba el dinamismo industrial de la ciudad en aquellos años, cuando la prosperidad del puerto y la presencia de capital extranjero favorecieron la aparición de nuevas manufacturas.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Desmond Bristow, responsable del contra espionaje

 

Desmond Bristow, tras la II Guerra Mundial se convirtió en jefe de estación de MI6 para España y Portugal, es decir, máximo responsable del espionaje británico en la península ibérica. Tras dejar el MI6 (1954), Bristow se trasladó a vivir con su esposa a Periana. Varias biografías añaden que hicieron “su hogar en un antiguo ingenio de caña de azúcar reutilizado como vivienda”. Falleció en Vélez-Málaga y sus cenizas reposan, junto a las de su esposa, en el Cementerio Inglés de Málaga.


Desmond bristow el día de su boda.


Nacido el 1 de junio de 1917 en Birmingham (Reino Unido), creció en Punta Umbría (Huelva), segundo hijo de un ingeniero de minas inglés, Bristow tuvo como primera lengua el castellano de Andalucía, lo que no evitó que el escritor malagueño José Antonio Muñoz Rojas, su posterior profesor de español en Cambridge en los años de la Guerra Civil, le otorgara un ampuloso título: el peor alumno.

Fue nombrado después de la Guerra Mundial jefe del espionaje británico en Madrid. Entonces Franco no era ya el posible enemigo, sino un elemento de estabilidad. El nuevo peligro mundial era la Unión Soviética, y los nuevos amigos de Inglaterra eran militares que simpatizaron con los nazis. Bristow preparó la llegada del primer embajador británico a Madrid después del triunfo de Franco, y, mientras asesoraba sobre futuras operaciones comerciales hispano-británicas, participaba en cacerías en las sierras castellanas. El espionaje había dejado de ser arma de guerra para convertirse en herramienta de la paz, según escribió en la necrológica de Bristow en El País el escritor malagueño Justo Navarro.

Navarro también reseñaba que su formación de espía la hizo con Kim Philby, en cervecerías y despachos donde sonaban discos de Gershwin y Duke Ellington. Bristow lo recordaba en Periana, en esa zona de Andalucía que parece mítico refugio de agentes secretos. Nunca renegó de sus amigos: ni de Kim Philby, el mítico desertor a la Unión Soviética. Bristow dejó su cargo en 1953 y, desaparecido del servicio secreto.

jueves, 20 de noviembre de 2025

La Torre del Tiro

 

La Torre del Tiro se encuentra en el Recinto Inferior de la Alcazaba de Málaga. Se trata de un gran cubo macizo, en su mayor parte de tapial. Desde esa torre arrancaba un lienzo de muralla que descendía hasta la muralla que rodeaba la ciudad. A partir de este punto, el camino se va estrechando hacia el norte de la fortaleza, envolviendo el Recinto Superior. Quedando de esta forma un angosto pasillo rodeado de murallas, donde se encontraban las mazmorras.


Torre del Tiro. (Archivo Municipal, 1934).

Tiene origen musulmán, y su fábrica en tapial sugiere una fase de construcción o reaprovechamiento nazarí. Sirvió como parte del sistema defensivo de la Alcazaba y de la muralla de la ciudad, protegiendo la zona norte-este del recinto. No se ha restaurado completamente en su forma original, lo que la convierte en un elemento que conserva mucho suyo auténtico. Está realizada con tierra apisonada para la mayor parte del alzado con zócalo de mampostería.

 Torre de planta cúbica, maciza en su base, lo que indica su uso defensivo más que residencial. Desde la torre se abría el tramo de muralla hacia la ciudad; este tramo se conoce dentro de los restos como parte del muro norte de la Alcazaba.

Permite ver un vestigio bastante puro de la arquitectura militar andalusí/nazarí, al estar menos reconstruida que otras torres del conjunto. Ofrece una buena perspectiva de cómo la Alcazaba y la muralla urbana se integraban: ver el lienzo de muralla que parte de la torre ilustra la función defensiva de la ciudad medieval. Está situada en un tramo menos “turístico” que otras partes más restauradas, lo que da un aire más auténtico de ruina fortificada.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Fábrica de productos químicos “El Sol”

 

En 1854 unos empresarios malagueños del comercio marítimo levantan, con la más moderna tecnología, en una parte del convento de Capuchinos una fábrica de sulfúrico y de sosa. Su ubicación en el convento de Capuchinos ilustra cómo espacios religiosos fueron reutilizados para la industria en Málaga en el siglo XIX.


El Convento de Capuchinos albergó la fábrica.


Fabricaba sulfúrico, sosa, bujías esteáricas y cerillas. Sus bujías esteáricas tenían merecida fama, como demuestra que fueron premiadas en la Expo de Londres de 1862 y en la de Málaga del mismo año.

La fábrica “El Sol” destacó porque utilizaba “la más moderna tecnología” en su época para producir estos químicos. El método Leblanc para producción de sosa ya estaba en marcha en Málaga y alentaba esta industria química. Sus mejores momentos se situaron entre los años 1860 y 1878. Tras un cambio de propietarios tan solo fabricaban jabón. Cerró a finales del XIX.


Fuente documental: Málaga. La industria química en el siglo XIX. Fco. Rodríguez Conejero

lunes, 17 de noviembre de 2025

La Semana Santa y Carmen Sevilla

 

Una de las primeras películas que utilizó la iconografía de la Semana Santa de Málaga en un argumento de ficción fue la coproducción con Francia El deseo y el amor (1959) que alteró la vida de Málaga con la presencia de la diva francesa Martine Carol, el galán Antonio Vilar y una jovencísima actriz y cantante Carmen Sevilla.


Cartel anunciador de El deseo del amor.


El equipo de la película filmó el paso de las cofradías por la Plaza de Uncibay, mientras los protagonistas solucionaban sus dramas amorosos en la escena cumbre de la película. En los fotogramas aparece la famosa taberna La Reja, también conocida como Casa Barcenas, donde Antonio Vilar tomaba unos vinos de la tierra. En un reportaje en el periódico SUR, la actriz Carmen Sevilla confesó que cobró 300.000 pesetas (1.800 euros) de la época por este papel.

El Hotel Miramar fue la gran residencia de los equipos de rodaje de películas que recorrieron la capital y la provincia con sus cámaras en las décadas de los 50 y los 60. Además de cuartel general de las productoras y de sus protagonistas, el Hotel Miramar prestó en numerosas ocasiones sus instalaciones para los propios rodajes como fue en el caso de El deseo y el amor, cuyas balconadas, escalinatas y jardines albergaron los escarceos amorosos de Antonio Vilar y la estrella del cine francés Martine Carol, que despertaban los celos de Carmen Sevilla.

La película, dirigida por Henri Decoin, está interpretada por Antonio Vilar, Carmen Sevilla, Martine Carol, Albert Préjean, Françoise Arnoul, Gérard Landry, Parisys y Rafael Cortés.

viernes, 14 de noviembre de 2025

La Casa Quilty

 

Los Quilty, familia católica originaria del Condado de Limerick, en la provincia de Munster (Irlanda), estuvo asentada en ese condado, mayoritariamente hasta el siglo XVII. Posteriormente, debido a las represiones de Oliver Cromwell y las confiscaciones de sus bienes, se ven obligados a mudarse al Condado de Waterford, donde adquirirían nuevas propiedades. Pocos años después, tras el derrocamiento de Jacobo II y la política religiosa de marginación hacia los católicos, llevada a cabo por Guillermo de Orange, les terminarían obligando a instalarse en Málaga, donde, prosperarían ejerciendo la actividad comercial, principalmente con el “Comercio Marítimo de Ultramar”, integrándose rápidamente en la sociedad mercantil y en la nobleza malagueña.


Enrique Greel y Quilty, biznieto de Nicolás Quilty y Valois.


En las siguientes generaciones, algunos seguirían ejerciendo dicha actividad, alternándolo con cargos de relevancia social concedidos por el monarca. Otros miembros de la familia, abrazarían el ejército, ingresando en los Reales Cuerpos de Caballería o Artillería, también en la Real Armada Española o serían altos funcionarios de la administración del Estado. Más tarde, también llegarían a ser diputados en Cortes, senadores o diplomáticos.

Thomas Quilty y Power, fue el primer miembro de esta familia llegado a Málaga en 1779, donde se le reconocía su nobleza irlandesa, nobleza que seguirían ejerciendo y manteniendo sus herederos, que supieron integrarse rápidamente en España, tanto en el mundo mercantil como en la nobleza malagueña, quienes por vía de los matrimonios concertados, se afianzaron y consolidaron su ascenso social. Los hijos de Thomas Quilty y Power, siguieron mayormente el camino de la carrera comercial de su padre.


Fuente documental: Estudios Nobiliarios y Emblemáticos de la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía nº 2 (2022). Leopoldo Fernández de Angulo y Gómez de las Cortinas, con la colaboración de Carlos Cólogan Soriano. Real Asociación Española de Cronistas Oficiales

jueves, 13 de noviembre de 2025

Los carreteros

 

Los carreteros eran transportistas que movían mercancías dentro y fuera de Málaga con carros tirados por mulas, bueyes o caballos. Su función era vital para el comercio portuario y agrícola. En el puerto, llevaban vino, pasas, aceite o hierro hasta los almacenes o el ferrocarril.


El papel de los carreteros era esencial para el comercio.


En la ciudad, transportaban materiales de construcción, leña, carbón y productos de las huertas del Guadalhorce. En los pueblos, hacían rutas largas con carros cubiertos, llevando productos hasta Antequera, Vélez o Granada. Los carros eran de ruedas macizas de madera reforzadas con hierro, y muchos llevaban una campanilla o cencerro para avisar su paso por las calles estrechas.

Los carreteros se agrupaban en cuadrillas o compañías familiares. Los más experimentados trabajaban para casas exportadoras o fábricas (como las de Heredia o Larios). Había también carreteros independientes, que esperaban trabajo en los alrededores del Puerto o la Alameda.

Su jornada era larguísima, desde el amanecer hasta la puesta de sol. Dormían a menudo junto a sus animales, en corrales o patios de los barrios bajos, especialmente en El Perchel. Tanto aguadores como carreteros estaban asociados a los barrios populares; en El Perchel, junto al puerto y la estación, lleno de almacenes, corrales y cuadras; La Trinidad, con abundancia de pozos y talleres artesanos; Capuchinos y Cruz del Molinillo, zonas de paso hacia las fuentes y los montes.

Estos barrios formaban el corazón trabajador de Málaga, un mundo de mulos, cántaros, barro y sudor, donde la vida giraba en torno al agua, las bestias y el esfuerzo físico. En los grabados y relatos de viajeros del XIX (como Ford o Richard Twiss) se describe al aguador malagueño como una figura pintoresca: “Con su cántaro bruñido, su paso firme y el burro adornado con cintas y campanillas, sube entre el polvo de las calles, saludado por los niños y las amas de casa.” Y al carretero, cubierto de polvo y sol, guiando su mula al grito de “¡Arre, la blanca!”, símbolo del trabajo humilde pero indispensable.

miércoles, 12 de noviembre de 2025

Puerta de las Cadenas

 

En la Puerta de las Cadenas, mal llamada en la actualidad “de los Naranjos”, se puede observar que todo el espacio del atrio queda delimitado por pilares con ristras de recios eslabones. Son un total de catorce columnas, muchas de ellas originales del siglo XVI que, provistas de cadenas, servían tanto para marcar los límites de la propiedad y jurisdicción eclesiástica como para recordar el derecho de asilo que la Iglesia concedía.



Puerta de las Cadenas.


Un derecho que la Iglesia concedía a quienes solicitaban la inviolabilidad que les brindaba el suelo sagrado, donde ni los alguaciles ni la justicia podían entrar a prenderlos. No son pues estos pilares simples adornos o algún método de seguridad, sino la constatación de un privilegio pretérito que, en España, se remonta nada menos que al siglo IV y, con mayor o menor vigencia, se ha conservado, al menos nominalmente, hasta nuestros días.

Hay que destacar que en el siglo XVIII este derecho de inmunidad eclesiástica de la que gozaba la Catedral hubo de extenderse igualmente a la cercana parroquia de Santiago y a la iglesia perchelera de San Pedro, dado los numerosos casos de perseguidos que pedían amparo en una ciudad portuaria como Málaga, cuyos índices de criminalidad eran antaño de los más altos de España. En la Catedral estas cadenas no solo se encontraban presentes en el mencionado atrio, sino que se fijaban en todos los chaflanes del perímetro del edificio.

En la actualidad, solo perviven dos hiladas que pueden contemplarse a ambos laterales de la escalinata principal que se abre a la Plaza del Obispo. En la última remodelación de este lugar, por cierto, desaparecieron de la fuente allí ubicada los eslabones que la cercaban y que testimoniaban de igual manera que la propiedad de la misma no era municipal, sino eclesiástica. Además de esta función jurisdiccional y territorial, estas cadenas tuvieron en el pasado un uso práctico, al impedir el paso de carruajes y caballerías.

Fuente documental: Cadenas de libertad. Alberto Palomo. Web Diócesis de Málaga.

lunes, 10 de noviembre de 2025

Regina Álvarez, la cineasta que mostró la otra cara de las cosas

 

Regina Álvarez Lorenzo contribuyó de forma destacada al panorama audiovisual español desde Málaga, lo que la convirtió en una figura relevante para la cultura. Su mezcla de formatos, vídeo-arte, documental, guion de ficción y de escalas, televisión autonómica hasta largometrajes, la hacen interesante como caso de estudio de carrera creativa diversificada.


Regina Álvarez.


Nacida en Málaga el 22 de agosto de 1964 y fallecida el 13 de marzo de 2022, víctima del cáncer, aportó con su obra una visión distinta de las cosas, especialmente con sus trabajos que tuvieron como eje central Málaga, como El mismo mar (2006), un documental que abordo el encuentro de escritores malagueños y tangerinos producido por MLK; seguido de La máquina del tiempo, la luz y la imprenta (2007), original acercamiento al estilo de vida y filosofía de tres poetas, amigos y editores de un magazine avant-garde, que disfrutaron una vida bohemia y surrealista en Málaga, vinculados a la conocida Generación del 27; Tifariti, hijos de las nubes (2008); Paraíso en llamas (2020), documental sobre la guerra civil en Málaga, co-escrito por Regina; Caleta Palace. Revolución y tragedia en la ciudad del paraíso (2023) largometraje en cuya escritura también participó Regina Álvarez Lorenzo; y A este lado de la carretera (2021) sobre el grupo malagueño Danza Invisible.

En los años ochenta Regina Álvarez comenzó sus trabajos de vídeo-arte, por ejemplo con la pieza Margo Rabiosa, que le valió el Premio Nacional de Vídeo en 1987. También trabajó para televisiones autonómicas, por ejemplo en la serie Pobos de Galicia para TVG, y para Canal Sur con el programa El nombre de la calle. Es muy destacable Mar de plástico, dirigida por Silvia Munt y con guion de Fernando León de Aranoa, que abordó el drama social sobre inmigración, desigualdad y choque cultural en el sureste peninsular, centrado en la vida de trabajadores inmigrantes en los invernaderos y que además contribuyó a visibilizar el talento audiovisual malagueño, especialmente femenino, en una época en que la producción regional aún dependía mucho de Madrid o Sevilla.

Su obra suele combinar sensibilidad, humor fino y sutileza para abordar temas intensos. Tras su muerte fue homenajeada por la Universidad de Málaga en 2023 como reconocimiento a su carrera.

viernes, 7 de noviembre de 2025

Enrique Llovet, un malagueño muy ilustre

 

Enrique Llovet Sánchez, abogado, escritor, profesor, diplomático, guionista de cine, crítico teatral, teórico del arte dramático y dramaturgo, nació en Málaga en 1917 y murió en Madrid en 2010 a los 92 años de edad. Humanista fecundo y polifacético, desarrolló una brillante trayectoria periodística, primero como cronista de guerra y más tarde como crítico teatral, en algunos de los más importantes medios de comunicación españoles, pero destacó sobre todo por su incesante labor de promoción cultural dentro del panorama teatral de la Península, al que ha aportado numerosas adaptaciones.


Enrique Llovet.

Era hijo del médico Enrique Llovet Fernández y de Julia Sánchez García. En 1956 contrajo matrimonio con Carmen Baeza, hija de Ricardo Baeza Durán, diplomático, ensayista y traductor, y de María Martos en cuya casa se reunía una célebre tertulia literaria de la primera mitad del siglo XX). No se le conoce descendencia.

Sus primeros estudios los hizo en el Instituto malagueño Vicente Espinel. Su currículo universitario es extenso, tanto en España (Granada, Sevilla y Madrid) como en la Sorbona de París o en el Trinity College de Dublín. Se licenció Derecho, Filosofía y Letras, Políticas y Económicas. En 1950 ingresó en la Escuela Diplomática de Madrid. Fue Profesor y conferenciante en la Real Escuela Superior de Arte Dramático y la Universidad Autónoma de Madrid, entre otras. Ocupó la cátedra de teatro Tirso de Molina.

Ejerció como diplomático en diversas capitales del mundo como París y Buenos Aires, desde donde se inició como cronista utilizando el seudónimo de "Marco Polo" contando los acontecimientos de Oriente Medio, y otros trabajos periodísticos, textos que fueron publicados en distintos medios de comunicación de España, Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Italia y Alemania. Esta experiencia culminó con su obra “Oriente medio” (1959), por la que consiguió el Premio Mariano de Cavia.

Son numerosos los guiones cinematográficos de Enrique Llovet, entre los que se destacan, tras “Los últimos de Filipinas”, “Aeropuerto”, “Cervantes”, “Simón Bolívar” y “Divinas palabras”. Colaboró en el guion de “El Cid”, película épica, rodada en 1961, bajo la dirección de Anthony Mann, sobre la historia de Rodrigo Díaz de Vivar y el poema Mío Cid. El norteamericano Samuel Bronston fue el productor, con quien Llovet colaboró, en otras superproducciones cinematográficas. Fue guionista de diversas series de TVE, como las “Sonatas de Valle Inclán”. También en TVE se encargó del programa “300 millones”, programa cultural y de diversión para todos los países de habla española.

Autor teatral, fue sobre todo, un estudioso y adaptador del teatro mundial. Como adaptador y dramaturgo trabajó con los mejores directores y productores de su tiempo, como Miguel Narros, Adolfo Marsillach, José OsunaJosé Tamayo. Una de las creaciones más originales de Llovet fue el drama “Sócrates” (1972), centrado en la persona, las ideas y el final del gran filósofo griego.

Donde Enrique Llovet ejerció una labor ingente y muy meritoria en la escena teatral de la segunda mitad del siglo XX, fue en la adaptación de obras clásicas españolas y la traducción de extranjeras para su puesta en escena. Fue con la adaptación del “Tartufo” de Molière con la que consiguió un brillante impacto en la escena española, que desbordó lo literario para alcanzar lo político, ya que en la obra se criticaba claramente al gobierno de ese momento (1969).

En la década de los 80 hay que destacar la adaptación de la tragedia de ShakespeareAntonio y Cleopatra” (1980), estrenada en el Teatro Romano de Mérida, con la dirección de José Tamayo, uno de los más grandes directores de teatro de España.

Enrique Llovet ha sido reconocido por muchos, como uno de los entendidos y teóricos del teatro, de más prestigio de la segunda mitad del siglo XX. Como crítico teatral se inició en ABC, un periódico en el que publicaría durante muchos años sus aceradas y brillantes evaluaciones de la cartelera madrileña y nacional. Escribió también en el diario “Informaciones” y terminó publicando en “El País”. Escribió los libros “La formación del actor” (1964) y “Lo que sabemos del teatro” (1967) y dirigió diversas revistas literarias.

Fuente documental: Blog Malagueños Ilustres. Feliciano Robles